
Efímeras almas mortales
siempre en búsqueda
de la felicidad
buscando en todas partes
lo que se te ha entregado ya.
Agradece, la bondad del señor
que sin cobrarte
cielo, agua y tierra
te entregó.
Y en momentos de tristeza
deberás recordar
que en este mundo
tú
solo, ¡No estas!
Y en esos momentos
cuando la angustia
te quiera atrapar
con empeño luchar deberás
para encontrar:
tu pedacito de cielo
en este lugar.
Y agradece pues
la dicha concedida
a toda la humanidad
y no te vanaglories
ni caigas en vanidad
porque tarde o temprano
lo lamentaras.
Buen consejo en buena forma, gracias Isabel.
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